Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo". Pues yo os digo: "Amad a vuestros enemigos y haced el bien a los que os odien". Jesús de Nazaret.
Cuando entramos en un templo, es casi seguro que encontremos en sus paredes imágenes que representan las escenas evangélicas que se contemplan en la oración del Vía Crucis. También es habitual encontrar en los pueblos, en el camino que asciende a alguna ermita, las inscripciones de las catorce estaciones del Camino a la Cruz.
El siguiente vídeo, se realizó para promover el Vía Crucis que tuvo lugar en la JMJ 2011, puede ayudarnos a explicar esta oración que, además de su carácter propiamente religioso, ha tenido una amplia representación en distintas manifestaciones artísticas y que sigue estando presente en calles de nuestro país durante la Semana Santa.
Hay que cuidar más de la gente, amar a las personas, protegerlas porque no siempre ven lo que necesitan.
El día que el profesor Eugene Simonet planteó a sus nuevos alumnos su trabajo anual no podía imaginar que la tarea: piensa una idea para cambiar nuestro mundo y ponla en práctica, cambiaría su propia vida. Es la historia de Trevor McKinney, un adolescente de 11 años, y su propuesta para mejorar su entorno: haría un favor a tres personas, y como única recompensa y en agradecimiento a su actuación, solo les pediría que respondieran haciendo un favor a otras tres personas. De este modo, de modo exponencial, pronto serían millones las personas tratando de responder favor por favor. Sin embargo, Trevor se encontrará con un mundo en el que el egoísmo, los prejuicios y el miedo dificultarán su intento por lograrlo. A pesar de ello, Trevor mantiene su ilusión y procede a ayudar a quienes más cerca están de él (su madre, su amigo, su profesor).
Hay una magia insondable que gobierna Narnia, que decide qué está bien y qué está mal y rige todos nuestros destinos.
Las Crónicas de Narnia narran las aventuras de cuatro jóvenes aventureros Lucy, Edmund, Susan y Peter que jugando al escondite en la casa de campo de un anciano profesor tropiezan por casualidad con un armario encantado que les conducirá hasta lugares que jamás habrían soñado. Al cruzar el umbral del armario, abandonan el Londres de la II Guerra Mundial y se meten de lleno en un espectacular universo paralelo conocido como Narnia -un reino encantado, de mágicas proporciones, en el que los animales del bosque son capaces de hablar y las criaturas mitológicas (duendes, faunos, centauros y gigantes) vagan por las colinas. Sin embargo, Narnia ha caído bajo el helador hechizo de una bruja malvada, la Bruja Blanca, que ha condenado a estas tierras a un invierno eterno. Ahora, ayudados por el legítimo soberano de Narnia, el sabio león Aslan, los cuatro hermanos Pevensie descubrirán su propia fuerza y lucharán para vencer el poder que Jadis, la Bruja Blanca, ejerce sobre Narnia en una espectacular batalla y conseguir así liberale de la glacial maldición.
En el mundo de la música encontramos testimonios de lo que significa el descubrimiento de Dios en las cosas creadas. Es el caso del cantante Brian Doerksen, en su canción Creation Calls. En la letra de este tema cuenta cómo al oír el canto de un pájaro, holer la fragancia de una rosa o al sentir la brisa sólo puede concluir ¿Cómo decir que no existe Dios?. Os dejo un vídeo con esta canción acompañada de hermosas imágenes de la serie Planeta Tierra, de la BBC.
En la cocina se preparan para ofrecer el menú cuaresmal. Tienen listo el cuchillo, para cortar vicios, y el colador de purificar intenciones. También, el abridor para abrir el corazón.
El chef recomienda: caldo de atenciones a los tristes y ensalada de detalles de afecto; puré de zanahorias para ver con buenos ojos a los demás; pan abundante para compartir con el necesitado, y vino de alegría para invitar a los abatidos y desanimados.
Como plato fuerte: exquisita caridad con el prójimo. Abstenerse de consumir altas grasas de egoísmo.
La carta de postres:
Pera en almíbar, para ser buena persona; yogur de frutas para repartir gestos de perdón, ¡y repetirlos!; naranja dulce para abrazar a todos y amarlos de verdad. Abstenerse de tomar postres helados, que congelen el afecto.
(Revista Cresolet nº 2)
El Espíritu impulsó a Jesús hacia el desierto, donde el tentador lo puso a prueba durante cuarenta días. Estaba con las fieras y los ángeles le servían (Mc 1, 12-13)
Una de las escenas evangélicas más presentes en el tiempo de Cuaresma es la estancia de Jesús en el desierto durante 40 días. El siguiente vídeo creado a partir de las ilustraciones tituladas 40 de Si Smith, presenta de un modo gráfico muy interesante este pasaje de la vida de Jesús de Nazaret en el que experimenta la soledad y la prueba.